Antes de la tempestad
Cielo borrascoso, lúgubre, amenazante…
Hasta el viejo roble percibía el aire inquietante,
de ese infierno tan temido.
Las aves se refugiaban en sus débiles nidos,
Las frágiles margaritas bailoteaban a merced del viento
que, despiadado, corría a su acecho,
Y de repente…,
un ominoso silencio,
y luego …
un trueno con todo su despecho,
rugió con enérgico rigor.
¡Qué escenario tan desgarrador!
El baúl de mi abuelo
El baúl de mi abuelo huele a sueños,
a ilusiones que tejió su joven dueño,
allí en los lejanos olivares de Galicia,
en pos de una vida más propicia.
El baúl de mi abuelo huele a mares,
que atravesó su barca para arribar a estos lares.
También encierra los misterios,
de aquella tierra de viejos monasterios.
El baúl de mi abuelo huele a añoranza,
por las rías perdidas allí en lontananza.
El baúl de mi abuelo huele a triste,
porque hoy en día, ya no existe.
Lo que vale
No importa saber de dónde vienes,
ni siquiera saber quién eres.
Vale que sepas celebrar, reír, amar, cantar…
que a mis lapachos en flor seas capaz de admirar,
que puedas danzar en la tormenta y en la calma,
y que tu sonrisa te brote desde el alma.
A mi edad
He llegado a cierta edad,
en que vivís todo con gran intensidad.
Son pocas las cosas que te duelen,
y, aunque no todo se puede,
me esfuerzo siempre en el intento,
de expresar mis sentimientos.
Le sonrío al niño del parque,
y al anciano galante.
Porto flores en el pelo,
y elevo mis ojos al cielo.
Salto, río y canto al viento,
y, aunque a menudo, incierto,
al porvenir lo celebro,
¡diligente, yo lo espero!
A mi yo adolescente
Me gusta verte
sentada en el pilar,
joven, fuerte, adolescente,
y hasta con un toque de niña rebelde;
soñadora y determinada,
con tus tacones turquesa,
que hacen firme tu pisada;
con tus ojos vivaces
cargados de emociones y sorpresas
ante un mundo que, para ti, comienza a revelarse.
No dejes que las vueltas de la vida,
opaquen tu mirada positiva
ni tu actitud transgresora.
¡Mantente fiel a tu esencia, a tu piel, a tu ser!
Nada nos cambia
La gente, desconcertada:
pandemia, pánico, encierro,
promesas de humanidad.
Seis años después:
guerras, destrucción, mortandad.
¿Y la humanidad?
Destinados a olvidar,
condenados a repetir.